Homosexuales imprudentes. Algunas personas afirman que las parejas de personas del mismo sexo actúan de manera muy imprudente, especialmente en el espacio público, donde el general de las personas concurre asiduamente, y debe encontrarse con situaciones que, al entender de quienes lo afirman, resultan incómodas y anormales. Asimismo, en el desarrollo de esta afirmación, explican que los homosexuales son tan desinteresados que, a diferencia de las parejas de personas de distinto sexo, no planifican ni se interesan en tal cuestión pues tienen actitudes insólitas y descaradas.
A partir del anterior enunciado, es indispensable retomar algunos conceptos para preguntarnos sobre lo que ellos implican. ¿Qué significa ser imprudente? ¿Es imprudente una pareja homosexual que transita el espacio público tomada de la mano o abrazada? El espacio público, a criterio de los afirmantes, es aquel en el cual las personas compartimos actividades comunes: plaza, parque, paseo, bar, boliche, feria, vereda, calle, cine, shopping, y demás ámbitos de características similares a los precedentes. Además, esos espacios deben resultar cómodos, normales y prudentes y no pueden permitir situaciones descaradas o desagradables para quienes lo transitan. ¿Qué significa ser desagradable? ¿Quiénes son desagradables? ¿Es desagradable una demostración de afecto entre personas en un lugar público? Acaso no acostumbramos a vislumbrar la importancia de las sentencias que formulamos en torno a las cosas que nos suceden diariamente, constantemente. Es que, sigue siendo vital, repreguntarnos qué entendemos sobre un concepto antes de utilizarlo para analizar, a veces muy superficialmente, o afirmar posturas sin haberle dado contenido propio. ¿Qué entiende la persona que
realiza esta afirmación por “desagradable”? ¿El espacio público implica libertad de acción, de expresión y de tránsito?, ¿o implica reglas que regulan el uso de esos lugares comunes? ¿El espacio público corresponde a todas las personas por igual, o tiene un límite de acceso? ¿El parque, la plaza, las veredas… son públicas? ¿El bar, el cine, un shopping… es público? Es posible que quienes comentan la afirmación no hayan concebido claramente la significación del “espacio público” previo a la caracterización y cualificación sobre el comportamiento de las parejas de personas del mismo sexo en sitios que corresponden con los que frecuentan los comentaristas.
realiza esta afirmación por “desagradable”? ¿El espacio público implica libertad de acción, de expresión y de tránsito?, ¿o implica reglas que regulan el uso de esos lugares comunes? ¿El espacio público corresponde a todas las personas por igual, o tiene un límite de acceso? ¿El parque, la plaza, las veredas… son públicas? ¿El bar, el cine, un shopping… es público? Es posible que quienes comentan la afirmación no hayan concebido claramente la significación del “espacio público” previo a la caracterización y cualificación sobre el comportamiento de las parejas de personas del mismo sexo en sitios que corresponden con los que frecuentan los comentaristas.Unas veces públicos, otras privados. Los sitios mencionados pueden pertenecer a un dueño que estará en todo su derecho de prohibir el ingreso a algunas personas o no dejar que realicen ciertas actividades dentro del espacio en cuestión. Aquí, obviamente, las reglas de juego tienen como principal jugador a un actor privado. Pero cuando transitamos espacios públicos, indefectiblemente reinará el respeto hacia las demás personas en igual calidad de ciudadanos libres… De elegir a gusto a quien sea su pareja, su amigo, su compañero. Es indispensable interrogarnos, a esta altura, si ¿respetamos a nuestros conciudadanos?, ¿somos todos libres al momento de elegir nuestra pareja?, o ¿estamos social y moralmente condicionados y prejuiciados? En caso de que efectivamente nos toleremos entre todos, no se encuentran sentidos lógicos a frases como “…son imprudentes, no planifican.”, “a los homosexuales no les interesa nada seriamente. Tal vez entren en pareja a un bar y uno de ellos conozca a alguien nuevo y proceda, sin vergüenza, a entablar un vínculo con el desconocido, y hasta lo bese.”. Quienes de hecho dicen estas cosas son personas que se auto-denominan “heterosexuales”, que forman parejas con personas de distinto sexo; que se auto-adjudican la planificación y el interés profundo por el cuidado de las relaciones afectivas y sexuales. Sin embargo, no deberíamos caer en la naturalización de esta designación cuasi weberiana del tipo ideal de pareja, sino más bien cuestionarnos: ¿ocurre que personas del mismo sexo sienten afecto y atracción mutua?; ¿nos aceptamos como hombres y mujeres con distintos gustos sexuales? Vale aclarar, por si surgiera alguna pregunta relacionada, que partimos aquí del hecho de que los seres humanos nos constituimos en relación con otros, y así ejercemos nuestra voluntad de elegir con quien compartir momentos íntimos. Nacemos iguales y únicos. El contexto aportará y afectará constantemente nuestras ideas, pero no nos determinará por completo, siempre y cuando no nos impongan a la fuerza respuestas únicas. Si aseveramos que nacemos con la pre-determinación del gusto sexual por personas del sexo opuesto estamos violando nuestro derecho a la libertad de elección de antemano. Si, en cambio, propiciamos la libertad de pensamiento y de toma de decisiones (suena obvio que lo hagamos, pues cada quien tiene igual capacidad en estos dos aspectos), lograremos fortalecernos democráticamente en temáticas como la que hoy se aborda, o de cualquier otra índole, sin caer en círculos viciosos injustificados que deterioran la integridad de hombres y mujeres, que nos confrontan y desgastan… ¿tal vez adrede para imponernos una visión determinada del funcionamiento del mundo y manipularnos cual robots del siglo XXI? ¿Qué significa ser imprudente? ¿Quiénes son imprudentes?
Se expuso en estas pocas líneas una breve problematización de una idea particular sobre los homosexuales. Se expuso la problemática desde un lugar también particular: desde la idea explícita de igualdad y libertad entre todas las personas. A partir de aquí, cada cual sigue teniendo la posibilidad de acordar o no… Mejor dicho, de re-preguntar infinitas veces más...